martes, 26 de abril de 2011

Tema de hoy: Lesa humanidad



Pasó la „Semana Santa“, una festividad que no debiera ser sólo para que las beatas y los beatos den rienda suelta a su ingenua espiritualidad religiosa.

La “Semana Santa” de este año estuvo aguada en casi toda España, también en Andalucía, incluso en Sevilla Lágrimas entre las cofrades y los cofrades, que miraban al cielo desesperados. Un año de duro trabajo preparando las procesiones en alabanza a lo divino, y ahora esto. ¿Quién manda en los elementos, por encima de la Naturaleza? ¿Por qué “desde arriba” dar al traste con la devoción?

No sé. Mientras ustedes meditan, enfocaré la “Semana Santa” desde otro ángulo. Para mí en la “Semana Santa” ocupa el lugar primordial el ser humano en su fragilidad, en su capacidad de sufrimiento, hasta la muerte, por el prójimo; en su generosidad y saber perdonar, no odiando al enemigo, porque el odio destruye al que odia. Jesús, puede concebirse como alegoría, y está presente en diversas religiones a través de los milenios, aunque con otros nombres e imágenes. Desde hace miles de años es la fiel imagen de la suerte de los humanos sobre la tierra, de su felicidad y, las más de las veces, de sus sufrimientos, infligidos por el hombre (los poderosos) a los humildes. También la mujer tiene en “Semana Santa” su simbolismo terrenal, aunque muchos sólo admiren las bellísimas tallas.

Se me ocurren estos pensamientos con la vista puesta en el Japón, en Fukushima. Aún no ha pasado el horror de la catástrofe nuclear, que afecta, de momento, a miles de personas en el Japón, cuando ya se oyen voces oficiales, precedidas por las de los científicos, asegurando que no existe peligro de radiactividad en la zona y que los habitantes de los pueblecitos de los alrededores pueden comer lo que quieran, que ningún producto está contaminado. ¿Irresponsabilidad? Me parece que muchos científicos y gobernantes, por encima de los 60 siguen el principio de “detrás de mí el diluvio”. También los recién nacidos corren el peligro de la radiactividad, véase si no el aumento de la leucemia y otros cánceres en niños(as) y en jóvenes.
Al par del Nobel deberíamos fundar otro contrapremio: “Premio a la Cínica Ceguera Nuclear”.

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