sábado, 11 de junio de 2011

Pincelada: Un burro con aspiraciones


La historia más insólita de la semana es la que publicaban ayer la mayor parte de los periódicos de nuestro país. Se trata del burro “Caramelo”, un pollino sevillano de seis años, superdotado, que contradice la mayor parte de los adjetivos con los que se ha venido caracterizando a este humilde animal, al que se tachaba de terco, obstinado y poco inteligente. En su aspecto exterior no se diferencia en nada de otros especímenes de su raza, que se destaca por sus peculiares orejas, sus grandes ojos rodeados de largas pestañas y el tono grisáceo y pardusco de su encrespado pelo y crin. Utilizado desde la Antigüedad como animal de carga o como cabalgadura del campesinado y de las clases menos acomodadas, este animal doméstico no se había distinguido hasta ahora por tener especiales aptitudes para realizar otras tareas fuera de las propias de sus compañeros de raza.

Pero he aquí un ejemplo que también los asnos pueden tener afán de superación. Y ese es el caso de “Caramelo”, a quien su amo, el domador profesional y excelente jinete Carlos Román, ha conseguido inculcar una serie de habilidades que le convierten en el primer rucio capaz de realizar los ejercicios más difíciles de la doma clásica de caballos. Estamos hablando nada más y nada menos que del “piaffe” (que es cuando el animal trota sobre el terreno), del “pasaje” (un trote preciso, muy pronunciado y candenciado), del paso español o, incluso de las piruetas directas e inversas. Carlos Román, natural de Montellano (Sevilla), ha conseguido adiestrar en muy poco tiempo a “Caramelo” para que pueda realizar a la perfección unos ejercicios más propios de un caballo de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre de Jerez que de un vulgar borrico. Según ha señalado Carlos a diversos medios de comunicación, un amigo le regaló a “Caramelo” hace más de un año y desde entonces el burro vive en su finca con su pareja, la burra "Piruleta", y la cría de ambos. Un día, así por gusto, a Carlos se le ocurrió enseñarle los primeros pasos de doma clásica y el animal se mostró tan habilidoso en su aprendizaje que, apenas siete meses más tarde, ya estaba listo para su primera exhibición ante la Prensa en la Escuela de Arte Ecuestre de Montellano, por la que su dueño cobró 100 Euros. En poco tiempo ha conseguido triplicar su caché y parece ser que los amantes de ese tipo de espectáculos se lo rifan, pues el público se muestra asombrado y encantado ante las insólitas habilidades del burrito. Ahora, algunos emprendedores avispados, han intentado comprar a “Caramelo”, por el que están dispuestos a pagar hasta 6.000 Euros, pero Carlos Román dice que no lo vende por todo el oro del mundo, ya que “Caramelo” es casi como un hijo para él. Algunos vaticinan que, de seguir esta trayectoria ascendente, “Caramelo” va a “quitar de trabajar” a Carlos, pero lo que si es cierto es que tanto Carlos como “Caramelo” se lo pasan en grande durante sus cada vez más numerosas actuaciones.
Margarita Rey

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