viernes, 25 de noviembre de 2011

Tema de hoy: El paraguas nuclear



Los españoles somos dados a criticar y rechazar cualquier cosa sin conocimiento de causa. En relación con la instalación en España del escudo antinuclear estadounidense se han oído voces, tanto en la izquierda como en la derecha, defendiendo la soberanía de nuestro país.

Desgraciadamente, España (como algún día Francia e Italia) necesitan el paraguas atómico. Las elecciones han apartado nuestra atención del mundo árabe, un foco de peligro para Occidente. En Egipto las masas se echan a la calle para protestar contra el Ejército. La Junta militar encargada de gestionar un gobierno democrático después del derrocamiento de Mubarak, parece no querer abandonar el poder y aplasta sangrientamente las manifestaciones de casi un millón de personas. Amnistía Internacional habla de una represión más brutal que la ejercida por Mubarak. La cuestión es saber si el ejército egipcio quiere seguir el ejemplo de las fuerzas armadas de Turquía y Argelia, que mantienen a raya a los fundamentalistas islámicos o si simpatizan con los iraníes, la gran potencia en la región.

Entretanto, según TVE “la Junta Militar que gobierna Egipto ha encargado al ex primer ministro Kamal al Ganzouri que forme un gobierno de salvación nacional. Ganzouri, un septuagenario, dirigió el gobierno entre 1996 y 1999 bajo la presidencia de Hosni Mubarak. A comienzos de año, se desmarcó del régimen en una entrevista, tras 11 años ausente de la vida pública. También la Junta Militar habría pedido disculpas a sus ciudadanos por la muerte de manifestantes en los enfrentamientos que se han producido en los últimos seis días”.

Occidente es el principal enemigo de los fundamentalistas, en especial Estados Unidos, la gran potencia occidental. EE UU tienen en España, con las bases de utilización conjunta, vitales intereses. Los servicios de inteligencia occidentales tratan de constatar si Irán ya posee la bomba atómica y misiles nucleares, capaces de alcanzar países de Europa, pero sobre todo a España, zona de gran importancia geoestratégica para los norteamericanos. Pero no hay que pasar por alto que la proximidad de España al mundo árabe puede hacerla más vulnerable si se extendiera el radicalismo musulmán por todo el norte de África. Marruecos es el principal dique de contención hasta ahora. Mohamed VI tiene atados muy cortos a los islamistas y mantiene un férreo control sobre sus Fuerzas Armadas. Sabe que puede confiar en la ayuda de Estados Unidos. Y en cuanto a España, con algunos puntos delicados en las relaciones recíprocas, nuestro país tiene que jugar una importantísima carta diplomática, sin claudicar ante reivindicaciones marroquíes, carentes de fundamento histórico.











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