miércoles, 30 de octubre de 2013

Atalaya: "El amigo americano"




Con gran indignación se enteró Europa el fin de semana pasado, que nuestros amigos norteamericanos han estado espiándonos desde un par de décadas. De las  escuchas telefónicas e internet, nadie se ha escapado. La canciller alemana, Angela Merkel  está furiosa, lo mismo que el presidente socialista Hollande. También está enfadado el gobierno de Rajoy que no se aparta de las puertas de la Casa Blanca, siempre con la esperanza  de que Obama le eche una mano en el actual marasmo económico, social y político. ¿Qué puede EE UU espiar en España? ¿Se interesa acaso por cómo se hace la corrupción  a gran escala? ¿O tal vez por la tortilla de patatas? Severamente, el ministro español de Asuntos Exteriores convocó al embajador norteamericano para exigirle una explicación. Muy dura hubo de ser la reprimenda, cuando ambos, delante de los medios,  sonreían amistosamente, el embajador USA declinó cualquier referencia al escándalo de las escuchas y ambos se estrecharon las manos para la foto de la prensa.  Para Rajoy, el que Norteamérica nos espíe parece ser una prueba de que pintamos algo en el mundo. Habría que ver la cara de cabreo de la señora Merkel y de circunstancias de Monsieur Hollande.  Soraya Sáenz de Santa María habría declarado que se trataba solamente de un diálogo diplomático
 
El presidente Obama ha desmentido que él hubiese sabido de las escuchas y el espionaje en los correos electrónicos. Pero que todo se hacía para la seguridad e su país. ¿Es seguro un país en el que los servicios secretos  van a su bola? El escándalo del espionaje contra amigos y aliados le ha restado muchos amigos a EE UU. Si se tratara de una amenaza real, lo correcto sería coordinarse con los amigos y aliados. El único peligro que puede verse hoy para EE UU es que cualquiera pueda adquirir, sin licencia, armas desde revólveres a bazookas.
 
 

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