lunes, 19 de mayo de 2014

Agricultura: El Congreso del Arroz de 1914



Siempre a la búsqueda de curiosidades para ofrecer a nuestros lectores, encontramos el siguiente artículo publicado recientemente en el diario Las Provincias:

 
"Valencia, Capital Mundial del Arroz
Hace ahora un año, Valencia se preparaba para hacer honor a su justa fama en materia de agricultura avanzada. Los valencianos ya se distinguían por su liderazgo en la producción naranjera, que exportaban a diversos países de Europa, y contaban además con gran prestigio en el cultivo arrocero, que entonces abarcaba mucho más que el territorio que hoy se dedica a esta gramínea alrededor de la Albufera y en parte del parque de Pego Oliva. Llegaba hasta Antella, Alberic y otras zonas altas de La Ribera, así como predominaba también en muchas áreas costeras de la Safor,  l'Horta y la Plana de las que fue desapareciendo décadas después. Y además, la producción arrocera de España se circunscribía principalmente a tierras valencianas, desde las que se fue extendiendo poco a poco a otras regiones que hoy rebasan en superficie al cultivo que se mantiene aquí.
 
Así pues, si en 1914 había un lugar en España donde tuviera sentido organizar un congreso internacional agrícola, ése era Valencia, auténtica despensa del país en aquel momento y líder exportador indiscutible. Máxime, si el congreso giraba alrededor del arroz, no cabía más que elegir Valencia. Italia había organizado ya cuatro convocatorias en años anteriores, había que buscar otro lugar de importancia productora, y así fue como se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Valencia el V Congreso Internacional de Arroces, entre los días 17 y 24 de mayo de 1914.

Fue porque los italianos creyeron apropiado extender su iniciativa y porque hubo un valenciano de hondo prestigio y con una personalidad arrolladora («eximio patricio», le llamaba LAS PROVINCIAS el 17 de mayo de 1914) que trabajó eficazmente para conseguir y organizar aquella convocatoria.

Era Enrique Trénor y Montesinos (Valencia, 1861-1928), conde de Montornés y de la Vallesa de Mandor, que fue dos veces diputado en Cortes, presidente de honor de la Comisión Internacional de Agricultura de París y representante español en el Instituto Internacional de Agricultura de Roma, miembro de la Academia Nacional de Agricultura de Francia y vicepresidente de la Asociación de Agricultores de España, agricultor y organizador de otros congresos sobre agrios, regadíos, etc.
El congreso arrocero contó con una nutrida presencia de representantes de diversos países, especialmente de Italia, la más numerosa por ser gran productora y organizadora de las convocatorias anteriores, pero también de Portugal, Francia, Gran Bretaña, Grecia... y hasta contó con un enviado de China.

Se organizó con criterios de un congreso moderno. Los participantes tenían previsto el hospedaje, el programa era amplio y abarcaba todos los aspectos de la producción y el comercio del arroz, con varias comisiones encargadas del estudio y debate de cada tema. Hubo actividades culturales paralelas, con visitas a monumentos y museos de Valencia; también excursiones que procuraron combinar los aspectos lúdicos con el conocimiento práctico de las redes hidráulicas y de cómo se desarrollaban las labores de cultivo, especialmente en lo relacionado al arroz, que en aquel momento estaba en fase de inundación de parcelas y colocación de los planteles.
 
Se trató sobre las condiciones de las distintas variedades, sistemas de abonado, lucha contra plagas y malas hierbas, el manejo del agua, cuidados en la postcosecha y paso del grano por los molinos, envasado, comercialización, la importancia de la población equina en el cultivo y su previsible sustitución por las modernas máquinas ya disponibles, así como los riesgos del paludismo en las zonas lacustres dedicadas a este cereal. Y por estar en Valencia, con la propiedad agrícola muy repartida, se habló en especial de la importancia del minifundismo arrocero.

La prensa destacó que los asistentes fueron agasajados por autoridades e instituciones valencianas y quedaron muy satisfechos".

Fuente: Las Provincias
Autor: Vicente Lladró


 

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