lunes, 30 de noviembre de 2015

Atalaya: Los fanáticos





Los fanáticos son seres, de aspecto similar al de los humanos, que ni siquiera creen en sí mismos. La negación del amor y de la humanidad  la suplen con la cólera, la violencia y el terror. Invocan a Dios cuando causan arroyos de sangre, cuando en el fondo de su alma sólo hay un gran vacío, que es el precipicio de la ignorancia, la estupidez y la crueldad, que puede ser tan intensa que les lleva a auto inmolarse para sembrar más muertes,  con el absurdo convencimiento de que ese Dios, por ellos inventado para paliar el pánico que les causaría si supieran que ese Dios no existe, que los paraísos celestiales son una bella fantasía para atraer a ingenuos creyentes y que con  todas sus armas y falta de escrúpulo para usarlas los terroristas, como todo mortal, cuando mueran serán  la Nada.

En su crueldad, que puede también ser odio a sí mismos, estas alimañas de aspecto humano, pretenden ser los auténticos representantes de su Dios y de su religión, que convierten en un diabólico plan  de torturas  y exterminio de niños,  mujeres y hombres que no puedan huir a otros países donde imperan  la paz y la seguridad de todos los ciudadanos de bien. Esos enajenados tendrían que ser capturados y condenados a cadena perpetua, sin ninguna posibilidad de indulto o de reducción  de la pena. Habrían de estar recluidos, en manos de psiquiatras y psicólogos que intenten salvarlos de su masoquista furia, que descargan sobre los demás. En cualquier caso, tienen que estar  a buen recaudo en la cárcel, aislados de los demás reclusos. El “buenismo” es una actitud equivocada. Por supuesto que la mayoría  de los musulmanes que viven en Occidente son buenas personas. Pero no es racismo ni islamofobia  perseguir y capturar a los terroristas infiltrados en nuestros países para cometer atentados o reclutar adeptos entre la población árabe.

Occidente no se dejará dominar por  esa banda de criminales psicópatas. Es la ineludible obligación de la ONU, la UE, la OTAN, Estados Unidos y la Federación Rusa acabar con la pesadilla de la Yihad. Me temo que la diplomacia sola no podrá  resolver el trágico problema.

 
 
 
 

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